Desafiando a la amenazante lluvia, un puñado de escuadristas nos dispusimos a coger nuestras cabalgaduras y disfrutar de una buena ruta.
El firme estaba húmedo de la lluvia noche anterior. Pero aún así, no dudamos en volver a reunirnos después de Pingüinos.
La ruta en sí puede decirse que es más turística que otra cosa, ya que la carretera no permite una conducción más deportiva. Aún así, el simple hecho de visitar estas localidades tan históricas, merecen la salida.
A la vuelta nos esperaba una fiesta motera en un local de Carabanchel donde se rifaron regalos y por supuesto repartieron camisetas y parches del escuadrón. Tenemos que agradecer a los dueños del local que incluso se molestaran en reservarnos sitio para las motos. A partir de ahora, ya sabemos donde acabar nuestras salidas.
Esperamos que la próxima vez el frío deje de ser un impedimento para volver a reunirnos y nos saludemos todos los viejos ruteros.
V´ss y ráfagas a todos.
